Consejos para elegir un menú perfecto

Ya habéis reservado el lugar de celebración. Tras muchos meses de búsqueda, comparando lugares y contrastando opiniones con conocidos o familiares, llega otro de los quebraderos de cabeza más comunes en los preparativos de una boda: la elección del menú.

Es, sin lugar a dudas, una de las decisiones más importantes a tomar. Muchos de los invitados están a la expectativa de comprobar qué tipo de comida, vinos o postres, habéis elegido para vosotros y por supuesto para ellos. Muchas parejas sienten algo de presión cuando se enfrentan a la elección, además las pruebas de menús suelen ser algunas veces un verdadero lío diplomático “a mi padre le gusta el cordero, pero a mi madre le pierde el marisco, pero nosotros preferimos poner un buen solomillo…” ¿os suena? ¿¡Cómo acertar en la elección de un menú para 300 invitados!?

Desde Grupo Lepanto queremos ayudaros a dar en el clavo con la elección del menú de bodas perfecto así que seguid nuestros consejos y no fallaréis:

1. Boda de día o Boda de noche: el horario de la boda, boda de comida o boda de cena, es una de los factores fundamentales en la elección del menú. Os casáis de mañana con un cóctel fabuloso al que seguirá una comida. Nuestra recomendación es optar por los clásicos: las ensaladas templadas o las cremas (frías o calientes según la época del año), una carne, un pescado y postre. Si os casáis por la tarde, a la cena le restaríamos uno de los platos principales, quedándonos con entrante, carne o pescado y postre.

2. Tipo de Boda: una boda de carácter formal vendrá acompañada de una comida o cena de índole formal, es decir, un menú servido en mesa desde el entrante hasta el postre. Para bodas más informales o de otros estilos más espontáneos apuesta por las bodas buffet, estaciones de comida o el tan de moda “Family Style”: diferentes bodegones de sabores del mundo, una mesa de quesos, de pastas y arroces o divertidos showcooking, de sushi o de jamón al corte. Una forma de incluir esta opción en cualquier tipo de boda es hacerlo a través del cóctel.

3. Temporada del año: tener en cuenta la temporada del año, si es boda de verano, primavera, otoño o invierno, no sólo servirá para dar con un menú acorde a la temperatura o estacionalidad, sino que también lograremos a través de la elección de productos frescos de temporada, abaratar los costes. ¿Os acordáis de aquella canción que decía eso de “…naranjas en agosto y uvas en abril…“? ¡Pues es otro truquito! Elegir aquello que esté de temporada.

4. Número de invitados: no es lo mismo cocinar para 30 personas que para 500. Los mejores caterings o restaurantes deberían poder dar servicio de igual forma a una boda íntima o de gran tamaño, pero nuestra experiencia nos dice que no siempre es así. Algunas elaboraciones, como solomillos, carnes hojaldradas o arroces al punto, dependen en gran medida de los tiempos en los que se cocinan y se sirven. Esto en bodas reducidas no suele ser problemático pero en bodas de gran tamaño puede que no se cumplan las expectativas. Nuestro consejo es que en las bodas muy grandes tratéis de evitar determinados productos que sean de gustos personales muy concretos (carnes al punto, o punto más) o platos que requieran un servicio de cocinado y emplatado de cronómetro.

5. El cóctel: es una de las partes más importantes de todas las bodas. ¿Cuántas veces hemos oído eso de “yo con el cóctel, ya he comido“?. El cóctel de bienvenida a los invitados sirve como carta de presentación de la boda y debido a los horas muertas de espera la gente “lo coge con ganas”. La principal finalidad del cóctel es precisamente esa, entretener a los invitados mientras los novios realizan el reportaje fotográfico o terminan de firmar las actas matrimoniales.

6. La recena: Ya sea boda de día o de noche la recena ha de estar presente. Dulce, salada o mixta. Una recena a las 21.00 de la noche para bodas de mañana o a las 02.00 de la madrugada para bodas de noche, les dará ese suplemento energético a vuestros invitados tras tantas horas de fiesta. Suelen ser menos ostentosas que el cóctel pero no por ello menos ligeras: una recena a base de huevos fritos con patatas, churros con chocolate o big macs. En la recena la imaginación está al poder.

7. Las restricciones alimenticias: Y ya para finalizar tened en cuenta las restricciones alimentarias de vuestros invitados, entre las más comunes están las alergias: al marisco, nueces, piña, …, las personas celíacas, los intolerantes a la lactosa…, vegetarianos.. comida para kosher para judíos, comida para musulmanes, etc..